miércoles, 26 de marzo de 2014

CHARIKLO: Gran Descubrimiento con Aroma Cordobés

La Estación Astrofísica de Bosque Alegre del OAC participó en el descubrimiento del primer sistema de anillos que se encontró en torno a un cuerpo menor del Sistema Solar. Felicitamos especialmente a Carlos Colazo, Matías Schneiter y Raúl Melia por este impresionante descubrimiento.





Este inesperado hallagzo se realizó como parte de una colaboración internacional en donde el Grupo de Astrometría y Fotometría del OAC fue invitado a colaborar en la medición de un evento astronómico dada la experiencia demostrada en el campo de la astrometría de asteroides. 


El evento consistía en una ocultación: se trataba de observar al asteroide Chariklo mientras cruzaba por delante de una estrella distante bloqueando su luz. Este evento se denomina "ocultación estelar". Este evento sería visible la madrugada del 3 de junio de 2013 desde Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile, y a partir de las variaciones que se le observaran al brillo de la estrella ocultada, sería posible obtener mejores datos sobre las dimensiones y la forma del asteroide, y con ellos también se podría detectar alguna actividad cometaria o algún satélite. Sin embargo, las observaciones arrojaron un resultado sorprendente: CHARIKLO POSEE UN SISTEMA DE ANILLOS.


Hasta ahora, los anillos planetarios se habían encontrado exclusivamente en torno a los cuatro planetas gigantes del Sistema Solar. Este inesperado descubrimiento de anillos en el asteroide Chariklo (en 2013) ha sorprendido a la comunidad científica internacional. La múltiple observación reveló de forma casual la presencia de un sistema denso de anillos alrededor de Chariklo. Si se tiene en cuenta que ya se descubrieron más de 600.000 cuerpos menores en el Sistema Solar, la importancia del hallazgo radica en que se trata del primero de ellos al que se le detectaron anillos.


Chariklo es un pequeño cuerpo, de 250 km de diámetro, descubierto el 15 de febrero de 1997 por James Scotti. Es el asteroide más grande de la familia de los llamados “Centauros”, un grupo de objetos provenientes del Sistema Solar exterior, perturbados gravitatoriamente por los planetas gigantes, que se ubican entre las órbitas de Júpiter y Neptuno. Por contar con hielos entre sus componentes, los Centauros suelen tomar las características de cometas. Chariklo tiene su órbita ubicada entre Saturno y Urano, a una distancia del Sol que oscila entre 13 y 18,5 unidades astronómicas (1 unidad astronómica es la distancia entre la Tierra y el Sol), y tarda algo más de 63 años en dar una vuelta completa sobre su órbita. 


Se detectaron trece partes diferentes del anillo, observadas con 9 de los 17 telescopios de preparados para observar este evento. Tanto en La Silla como en Bosque Alegre se utilizaron dos telescopios (el de 1,54 metros de diámetro de la EABA y el de 30 cm de diámetro del ORBA o “la cupulita”). Dos partes del anillo, corresponden a observaciones realizadas desde Bosque Alegre. Con el telescopio más pequeño se observaron las dos partes del anillo, aunque con bastante dispersión. Una de esas partes, también la detectó el telescopio mayor, pero con gran nitidez y contundencia. La porción del anillo que no pudo ser detectada por el telescopio mayor, ocurrió durante los 0,56 segundos que necesita la cámara fotográfica para: cerrar el obturador, hacer la lectura de la imagen y abrir nuevamente el obturador. En ninguna de las imágenes contiguas a ese intervalo se observaron variaciones de brillo de la estrella, de lo que se deduce que no se ha detectado material de los anillos en esas dos imágenes. Esta casualidad resultó ser muy importante, porque ayudó a acotar el ancho total de los anillos en no mucho más de 20 km. La discriminación en dos anillos se logró gracias a observaciones positivas realizadas desde La Silla (Chile), utilizando un telescopio de igual tamaño al principal de Bosque Alegre, pero equipado con una cámara de alta velocidad que obtiene 10 imágenes por segundo, casi sin tiempos ciegos por lectura.


Con estas observaciones, se descubrieron dos anillos sobre un mismo plano inclinado unos 34º, visto desde la Tierra. El anillo interior tiene un diámetro de 782 km, mientras que el exterior es de 810 km. Los anchos son de 7 km y 5 km y sus espesores son de 2,5 km y 0,3 km, respectivamente. Entre los anillos hay un espacio vacío de 8,5 km, posiblemente generado por la perturbación gravitatoria de algún satélite todavía no encontrado. 


Se cree que los anillos de Chariklo están compuestos por hielo de agua y quizás con pequeñas rocas, algo que se investigará en el futuro. Se estima que la masa combinada del anillo es equivalente a la de un cuerpo helado de 4 km de diámetro. A partir de este descubrimiento se da por tierra la noción de que la formación de anillos podría llegar a ser algo exclusivo de los planetas gigantes. No obstante, dado que es la primera vez que se realiza una observación de este tipo, no es posible saber aún si los anillos de Chariklo constituyen un caso aislado o si estamos ante la presencia de un fenómeno común en los cuerpos menores del Sistema Solar. Este sorprendente descubrimiento iniciará la búsqueda de anillos en: asteroides, satélites, planetas enanos y hasta en cometas. También se tratará de entender la

dinámica que los formó.


El grupo de trabajo de Córdoba, estuvo integrado por: Diego García Lambas, Director del Observatorio Astronómico de Córdoba; Matías Schneiter, investigador del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental; Raúl Melia, astrónomo aficionado y Carlos Colazo, astrónomo aficionado y docente del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba. René Duffard, astrónomo cordobés que trabaja en el Instituto de Astrofísica de Andalucía, estuvo a cargo de la vinculación del grupo local con los demás grupos de investigación. Las observaciones desde Bosque Alegre fueron realizadas por: Carlos Colazo, Matías Schneiter y Raúl Melia. Este importante aporte científico cordobés, se realizó gracias a la recuperación y puesta en funcionamiento de los instrumentos y de la infraestructura instalada en Bosque Alegre. La tarea estuvo a cargo de: autoridades, técnicos y personal del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional de Córdoba y del Instituto de Astronomía Teórica y Experimental, perteneciente al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. 


Los resultados de esta investigación han sido publicados recientemente en la revista "Nature", la cual es una de las revistas científicas más antigua y famosa a nivel internacional (su primer número salió en 1869, poco antes de la fundación del Observatorio Astronómico de Córdoba). Para la mayoría de los científicos, publicar en Nature constituye una marca de prestigio muy difícil de alcanzar, ya que la revista rechaza un 95% de los artículos que le son enviados. Entre los artículos más famosos publicados en Nature se destacan por ejemplo el descubrimiento de la doble hélice del ADN o el primer planeta extra solar, entre otros.




FUENTE: Prensa OAC



1 comentario:

  1. por fin una buena!!!! que FELICIDAD! Gracias Vale por compartir la noticia!!!!!! y mis saludos y felicitaciones para todo el personal del OAC!!!!! ABRAZO GIGANTEEE!!!!!

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